lunes, 14 de noviembre de 2011

Salud Pública, Peligro de Muerte





Médicos en pie de lucha, carencia de recurso humano, amenaza de renuncias de directivos de hospitales, severos problemas de gestión, constituyen los síntomas del enfermo crónico que más preocupa a la administración de Beder Herrera quien así como determinó en campaña que el 2009 sería el año de los maestros, aseguró que el 2010 sería el de los profesionales de la salud. Estamos en 2011 y el enfermo se convirtió en terminal.

En La Rioja la salud está en crisis y el único tratamiento posible pasa por una dosis a la vena de eficiencia, cauterizar la falta de personal y cambiar esa mortífera dieta de déficit presupuestarios crónicos.

Para entender el problema

No se preocupe. No es la idea convertirlo en un experto en salud pública, sino adentrarnos en algunos conceptos básicos en torno al problema que perturba el sueño de las autoridades. Porque si el objetivo de Beder Herrera es mostrar un cambio drástico en materia de gestión, es en este sector donde radica la prueba de fuego.

¿Cuál es el diagnóstico de la salud pública en la provincia?

Es importante primero definir cuál es el concepto de salud. La salud se define como el estado de bienestar físico, mental y social de las personas y la salud pública es el esfuerzo organizado de toda la comunidad para atender ese bienestar de las personas.

Si tenemos en claro cuál es el concepto de salud pública, porque a veces se confunde que salud pública son los hospitales públicos y las ambulancias y tiene que ver mucho con todas las políticas de prevención, de promoción y de educación para la salud.

Dentro de la definición de salud, cuando hablamos de salud física, estamos siempre hablando de lo tradicional de las enfermedades infecto contagiosas o de las no transmisibles y las crónicas, pero en el caso de salud mental hay muchas otras nuevas patologías propias que están apareciendo propias de las enfermedades de este nuevo siglo y que se van incrementado y muchas veces no son de internación, pero que significa un alto impacto en las personas como son las fobias, todo lo derivado de la salud mental y fundamentalmente las adicciones y no sólo las adicciones a las drogas, el caso de la ludopatía en la provincia es un problema gravísimo y que no está siendo abordado por las distintas áreas del gobierno como corresponde.

El diagnóstico de la salud pública es una situación complicada y que no pasa solamente por los insumos de los hospitales y de las ambulancias, sino que pasa por una atención más integral y holística, contemplando a la familia como centro de todo el abordaje que tiene que tener el Estado desde las distintas áreas.

Desde APROSLAR (Asociación Profesional de la Salud de la Provincia de La Rioja) aseguran que el problema central es la falta de una política de fondo, no hay política de salud, esta es una plantilla que se marca a lo largo y a lo ancho de todo el país. En toda la geografía nacional hay conflictos y nuestra provincia hoy está en la cúspide.

Las políticas sanitarias que deberían garantizar el acceso a los servicios de asistencia médica a la población se encuentran seriamente comprometidas.

Las autoridades sanitarias construyeron en la Capital provincial más de 29 CPS que se asemejan a microhospitales donde trabajan cerca de 90 personas en cada uno de ellos y que presta servicio a aproximadamente 11 mil personas, mientras que en el interior y en el interior del interior provincial la realidad es otra.

Pareciera que los responsables directos – entiéndase ministro de Salud- ha demostrado su desapego voraz con el interior de la provincia, al que deja abandonado a su suerte. Las denuncias de falta de insumos y de recursos humanos son una constante.

La construcción de hospitales “cáscaras” como el de Villa Unión o el de Chepes son una muestra de la desacertada política del cemento llevada a cabo por el gobierno provincial, el número de hospitales y centros primarios de salud se incrementó, se invirtió en infraestructura, se realizaron obras de ampliación y rehabilitación de distintos centros, pero la ampliación de la oferta hospitalaria no va de la mano con el aumento de recursos humanos.

“Los ladrillos no curan” es la frase adecuada porque hoy tenemos hospitales modelos en infraestructura, modernos y nuevos, pero no pueden dar una respuesta a la sociedad debido a que no hay una inversión seria en recursos humanos.

Los profesionales médicos denuncian una sordera gubernamental que ante el reclamo de falta de profesionales reciben descalificaciones tales como “los médicos son unos vagos”. Los profesionales de la salud coinciden en que esta es una campaña de desprestigio que solo sirve a los responsables de la crisis actual del sistema para no dar respuestas concretas a las solicitudes.

En el interior, la falta de recurso humano es acuciante y en el interior de interior más aún, en el caso puntual de Chilecito se denunció la falta de profesionales en el servicio de Guardia Central, como así también en el servicio de traumatología donde existen tres médicos especialistas pero solo uno que se encuentra de guardia los 365 días del año, o también anestesiología que solo cuenta con dos profesionales. Pero sin dudas lo más grave es el servicio de Terapia Intensiva donde se alojan enfermos con alto grado de complicación y que solo funciona con cinco profesionales, y en ocasiones se hace cargo un residente. Estos son solo ejemplos de una larga lista de carencias de material humano que se da en uno de los hospitales del interior, situación que se repite en la mayoría de ellos.

Ante esta realidad los médicos están convencidos que la salud pública funciona por la irresponsabilidad del personal médico que sigue pensando que la primera persona del eslabón de salud es y será el paciente, a costa de su propia vida.

La escasez de profesionales surge a raíz del deterioro de los salarios respecto a otras provincias, sin ir más lejos mientras en La Rioja se paga una guardia de 24 horas 300 pesos, en Catamarca se abona 800, y 1200 en caso que se trate de una guardia con especialidad.

Esto lacera el efectivo desempeño y trae aparejado el reclamo de la comunidad donde se reflejan quejas que aparecen en los medios de comunicación y que requieren de una mejor interrelación entre la comunidad y el sistema sanitario para ver que se puede solucionar, qué niveles de complejidad hay en nuestra provincia, y sobre todo volver a la fuente de lo que es una buena política de salud.

Es por ello que como primera medida desde el gremio APROSLAR solicitaron la autonomía y autarquía del hospital, aseguran no personalizar la lucha porque no es contra una persona en particular sino que va mas allá, se trata de la aplicación de políticas de salud porque desconocen el rumbo al que los están llevando, pero el camino transitado demuestra grandes falencias

Si la idea es trabajar con atención primaria, el efecto de una buena política de salud seria que menos personas sean atendidas en el hospital y esto quiere decir que se enferman menos, y en este caso, si se enfermaran menos, estarían dando resultado las políticas de prevención.

La Atención Primaria de la Salud (APS) preconiza un sistema de atención sanitaria basado en las necesidades de una determinada población. Al mismo tiempo, pretende lograr un sistema sanitario que mantenga un equilibrio entre el tratamiento curativo y la prevención, entre la atención hospitalaria y los cuidados comunitarios, y los servicios de salud profesionalizados y ambientes favorables a la salud.

En nuestra provincia con la APS no se logró disminuir las enfermedades prevenibles, no se disminuyeron los índices de mortalidad, y no fue efectivo la aplicación del plan remediar porque la población sigue gastando igual o más que antes de la implementación del mismo.

El ministro debiera reorientar las políticas sanitarias hacia la prevención, porque los índices no reflejan un aumento en la calidad de atención, no mejoraron los indicadores de salud.

La conclusión a la que se llega con este panorama es que en nuestra provincia se está haciendo asistencialismo, no hay tiempo para prevención.

Si hasta aquí el panorama es desalentador, falta poner claro sobre oscuro y transparentar la intención que existe por parte del gobierno provincial de tercerizar el sistema de salud, ejemplo de ello es el propósito de transformar en SAPEM algunas instituciones de salud tales como el Hospital de la Mujer y el Niño, proyecto presentado por la diputada Judit Díaz Bazán, como así también al 107, esto sería, ni más ni menos, que una semiprivatización de la salud pública, teniendo prioridad a la hora de ser atendido aquel que tenga una obra social de buena prestación por sobre quienes están desprotegidos.

Decir que en nuestra provincia la salud está en coma no es una frase más, es necesario una política de salud que este a la altura de las circunstancias con gente capacitada y con autonomía a la hora de tomar decisiones, de nada vale tener un médico como ministro de Salud cuando tan solo es un funcionario respetuoso de las decisiones del ejecutivo.

Las SAPEM son para áreas tales como la producción, en donde el sector público y el privado deben complementarse. En este caso, la salud es un bien social y el Estado debe garantizar la salud de toda la sociedad. La medicina privada es con fines de lucro, lo cual está bien, pero no tiene nada que ver con la salud del Estado, con su función social. Es una gran definición desde el punto de vista ideológico. No se va a avanzar en la Atención Primaria de la Salud y la medicina preventiva trabajando como socio con la parte privada.

Las crisis deben analizarse como en esa historia china de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para condolerse con él, y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?” Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?” Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?” Una semana más tarde el ejército irrumpió en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe? Todo lo que a primera vista parece ser un contratiempo puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista puede ser realmente dañoso.

Si a ese médico y enfermera que considera que los médicos están convencidos que la salud pública funciona por la irresponsabilidad del personal médico que sigue pensando que la primera persona del eslabón de salud es y será el paciente, a costa de su propia vida se podría afirmar que se está identificando el trabajador de salud con un héroe, sólo cabe esperar que nuestros respectivos representantes aporten ahora esa cuota de hombres y mujeres que defiendan la honra de los trabajadores de la salud en contra de toda la furia de los intereses dominantes para hacer en conjunto la salud pública que todos merecemos.

La salud en nuestra provincia está en crisis y el único tratamiento posible pasa por una dosis a la vena de eficiencia, cauterizar los egos e intereses particulares y cambiar esa mortífera dieta de déficit presupuestarios crónicos, para no tener que diagnosticar que salud pública está en peligro de muerte.

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