lunes, 6 de agosto de 2012

Cóctel de plaguicidas y patógenos en efluentes de AgroAndina


MEDIOAMBIENTE LOS EFLUENTES DE LA CONSERVERA SON UNA VERDADERA AMENAZA SOCIAL Y AMBIENTAL.





Una Planta de Tratamiento de Aguas provenientes del lavado de frutas y hortalizas requiere una superficie mínima de 5 a 10 has según el volumen procesado anualmente, superficie que no cuenta actualmente AgroAndina SAPEM por lo cual no debe habilitarse para el procesado de la cosecha 2012-2013, menos aún si sus efluentes no tratados serán vertidos directamente a canales de riego, violando la ley nacional 25 688/02 y ley provincial 5/2000 y sus decretos.

Por Jorge Femenia (Lector Colaborador)

En toxicología, se denomina DL50 (de Dosis Letal 50%) a la dosis de una sustancia o radiación que resulta mortal para la mitad de un conjunto de animales de prueba. Los valores de la DL50 son usados con frecuencia como un indicador general de la toxicidad aguda de una sustancia. Generalmente se expresa en mg de sustancia tóxica por kg de peso del animal, y lo más común es que el dato sea acompañado del animal en el que se probó (ratas, conejos, etc.). De esta forma, puede extrapolarse a los seres humanos.

La prueba fue creada por J.W. Trevan en 1927, pero ahora está siendo retirada progresivamente a favor del Procedimiento de Dosis Fijo.

La DL50 se expresa generalmente como la masa del químico administrado por peso del animal sometido al ensayo. Indicándolo de esta manera permite que la toxicidad relativa de diversas sustancias pueda ser comparada, y la normaliza para la variación en el tamaño de los animales expuestos (aunque la toxicidad no siempre está relacionada simplemente con la masa del cuerpo).Habitualmente, la DL50 de una sustancia se da en mg/kg de masa corporal.

En el caso de algunas neurotoxinas la DL50 se puede expresar más convenientemente como microgramos por kilogramo µg/kg de masa corporal. En síntesis, cuando se llega a la DL50 significa que de 100 ratas, conejos, hombres, peces, ranas, etc. MUEREN 50 organismos vivos. La elección de la mortalidad del 50% como prueba patrón evita la posible ambigüedad de hacer medidas en los extremos, y reduce la cantidad de pruebas requeridas. Sin embargo, esto también implica que DL50 no es la dosis mortal en todos los casos; en algunos casos pueden ser letales dosis menores, mientras que en otros hay supervivencia a dosis más altas que la DL50.

Dado que los monocultivos son insustentables desde su misma base al no recrear las condiciones mínimas que le permitan su sustento, requieren de la aplicación permanente de plaguicidas y fertilizantes, cada año se requieren más cantidades de estas sustancias para mantener la productividad, claro a costa de la exclusión de los productores y a la contaminación del ambiente, seres humanos incluidos.

¿Por qué en la actualidad son un problema los plaguicidas en Argentina?

1) Por la cantidad. Se utilizan en Argentina cerca de 300 millones de litros /kilos de tóxicos al año. Hace 15 años se utilizaban 30 millones, el incremento se relaciona con:
La expansión de los cultivos transgénicos que lejos de disminuir incrementaron el uso de herbicidas. La expansión de las áreas bajo cultivo avanzando sobre áreas de monte, parque y selva. El avance sobre producciones agrarias como la ganadería, el cultivo de frutas y hortalizas. El desarrollo de resistencias en insectos y plantas silvestres – según investigaciones se pasó de 6 litros de glifosato por Ha en el año 1999 a 14 litros en el año 2008

2) Por el tipo de plaguicidas utilizados. Se utilizan en Argentina plaguicidas extremadamente y altamente tóxicos capaces de producir enfermedades a corto y largo plazo. Son productos como el endosulfan, el carbofuran, el bromuro de metilo, el clorpirifos y el paraquat. Productos prohibidos en países del primer mundo incluso en los mismos países donde se producen, como el caso del imidacloprid y el fipronil retirados del mercado en Alemania pero que se venden en Argentina. La resistencia recreada en insectos y plantas silvestres determina no solo más aplicaciones sino la utilización de productos cada vez más tóxicos.

3) Por el tipo de enfermedades que producen Inmediatamente de la aplicación de los plaguicidas pueden aparecer disturbios en la salud como el dolor de cabeza, problemas gástricos y somnolencia, pero lo peor puede aparecer después, enfermedades como el cáncer, las disrupciones endocrinas, el mal de Parkinson pueden aparecer luego de 10 a 15 años después del contacto. Las investigaciones realizadas en laboratorio, el registro hospitalario de niños nacidos con mal formaciones, los monitoreos comunitarios, los estudios epidemiológicos dan cuanta de este problema en Argentina.

4) Por el modo en que los tóxicos se registran y categorizan legalmente. En la actualidad solo se tiene en cuenta la dosis letal cincuenta para categorizar a los plaguicidas. Se da de comer el plaguicida a 20 ratones cuando mueren 10 se determina la toxicidad, cuanto más comieron los ratones, menos tóxico el producto con lo cual se categoriza como “producto que normalmente no ofrece peligro”. Solo se tiene en cuenta la toxicidad aguda, nada se dice de la toxicidad crónica, ni las características químicas del producto, ni su relación con los factores ambientales: capacidad de biocumulación, contaminación del suelo y del agua, persistencia, etc.

5) Por los cultivos donde se aplican. Mucho hablamos del cultivo de la soja en Argentina, dada la extensión del cultivo y a que se realiza en la mayoría de las regiones. Quizás olvidamos o desconocemos la cantidad de plaguicidas que se utilizan en los cultivos forestales como el mirex y glifosato, los que se utilizan en el tabaco: metil sulfuron y sobremanera los que se utilizan en las hortalizas; endosulfan, paraquat, clorpirifos, etc. En el cultivo de tomate realizado en invernáculo, en los alrededores de Buenos Aires, se realizan 24 aplicaciones de diferentes plaguicidas.

6) Por el modo de aplicación. Los plaguicidas se aplican con mochilas terrestres, con aplicadores autopropulsados, con aviones. Cada modo tiene sus características y condiciones para producir intoxicaciones. Las aplicaciones con mochilas ponen en contacto permanente con el tóxico a quien los aplica, o se halle en las inmediaciones. En las aplicaciones aéreas, máxime en los días ventosos, el tóxico toma contacto con una gran cantidad de ambientes, bienes naturales y personas. Se contaminan cultivos alimenticios, el agua, el suelo y las personas mismas se hallen donde se hallen y cualquiera sea el lugar que ocupen, claro está los sectores que viven o desarrollan sus tareas en las cercanías de las aplicaciones aparecen como los más vulnerables.

7) Por las mezclas. A fin de abaratar costos de aplicación y por el desarrollo de resistencias se suelen hacer aplicaciones de hasta cuatro productos como glifosato, 2, 4 D, endosulfan y clorpirifos. Verdaderos cocteles se arrojan sobre los cultivos, comunidades y personas. Para determinar la toxicidad y categorizar un producto se toman productos aislados, no se evalúan mezclas con lo cual se ignora la toxicidad de los nuevos compuestos que puedan originarse a partir de las mismas y la posibilidad de que los seres humanos afectados puedan desarrollar enfermedades.

8) Por las condiciones de aplicación. La flexibilización laboral, el modo de remuneración, las condiciones laborales inciden en cómo se aplican los productos. La ausencia de información y de capacitación, el ritmo de trabajo, inciden en cómo se manipulan estos productos y de allí en la posibilidad del suceso de casos de intoxicación

9) Por las condiciones de venta, aplicación y desecho de envases. Los productos pueden venderse en cualquier lugar, fraccionados, sin control de uso, se aplican en lugares inespecíficos y los envases pueden quemarse, desecharse en ríos o lagunas, enterrarse cuando no reciclarse con el cual pueden alcanzar a los bienes naturales y a las personas.

10) Por la ausencia de control. Escaso a nulo es el control que se realiza hoy sobre las condiciones de venta, uso y desecho de envase de plaguicidas. Cualquier persona puede comprar plaguicidas, incluso fraccionados, aplicarlo en su casa o en un cultivo, desechar inadecuadamente los envases sin que nadie lo monitoree. Lo mismo acontece con los plaguicidas utilizados en los cultivos de hortalizas es muy bajo el control del tiempo de carencia, días que debe transcurrir entre la última aplicación y la cosecha, a partir de la proliferación de mercados concentradores y la inexistencia de laboratorios bromatológicos.

11) Existen alternativas. Ahora bien frente a este panorama existe otra forma no solo de producir sino de vincularnos de diferente manera entre los seres humanos y con la naturaleza, la agroecologia, entendida como una forma de producir en armonía con la naturaleza y con nosotros mismos. Si bien la agroecologia reconoce varias vertientes que van desde la agricultura biodinámica, la agricultura natural hasta la agricultura orgánica, la permacultura y la agricultura indígena y campesina en todos los casos se deben poner en práctica dos principios fundamentales; la nutrición adecuada de los suelos y la biodiversidad que juntos posibilitan el desarrollo de un tercer principio, el manejo ecológico de insectos y enfermedades.

El Ecosistema del Algarrobal cada vez mas amenazado en su existencia

El desarrollo de la agricultura, al intervenir este ecosistema natural: 1) ha producido alteraciones graves en su estructura y en su funcionamiento. En un momento fue la masiva destrucción del bosque nativo, la gran superficie destruida por la erosión y el grave empobrecimiento de extensas áreas de suelos agrícolas; hoy día porque la producción agropecuaria se ha convertido en una importante fuente contaminante del aire, aguas y del suelo. En los sistemas convencionales de producción, para compensar el empobrecimiento del suelo se recurrió a fertilizantes solubles, los que afectan la biología del suelo y contaminan las aguas subsuperficiales; para controlar las plagas se utilizó productos químicos altamente tóxicos, que han contaminado el medio y alterado los equilibrios biológicos de los ecosistemas, deteriorando gravemente los mecanismos de alimentación natural y la capacidad de autodefensa de las plantas. Desde hace un tiempo a la fecha, se han desarrollado sistemas alternativos de producción, de tipo agroecológicos, que se sustentan en una lógica distinta a la de la agricultura convencional.

En tanto esta última basa su alta productividad en un conjunto de recursos tecnológicos sofisticados, la agricultura orgánica procura acercarse lo más posible a los procesos que operan en la naturaleza, tratando de potenciar las propias capacidades de ésta. La agricultura convencional trata de corregir las deficiencias de los sistemas de producción atacando sus efectos, la agroecología trata de corregir las causas que dan origen a estos problemas. Al corregir sólo los efectos de los problemas, las soluciones planteadas por la agricultura convencional son temporales y a menudo terminan por acrecentar los problemas, dificultando cada vez más su solución, por lo que no es sustentable.

En los sistemas de producción agroecológicos, se entienden los problemas de plagas y enfermedades como trastornos de los ecosistemas y se trata de corregir las causas de estos desequilibrios. Al tratar de restaurar las condiciones naturales de los sistemas productivos se crean condiciones de gran estabilidad, con gran diversidad de elementos que se autorregulan, lo que les da a estos sistemas su carácter sustentable. En Argentina, aún no existe una conciencia generalizada respecto a los problemas ambientales y solo recientemente este tema está cobrando un interés más notorio. Gradualmente se adoptan normas para reducir los efectos de los sistemas productivos en el medioambiente y surgen presiones para que quienes contaminan el medio, asuman el costo de los daños ocasionados. En la población no hay mayor preocupación por la calidad de los productos que se consumen ni por la forma en que éstos son obtenidos.

No ocurre así en la mayoría de los países más desarrollados, donde cada vez más consumidores exigen productos “limpios” obtenidos con sistemas de producción que no deterioren el recurso natural ni alteren el medio ambiente. En la actualidad, existe una demanda externa cada vez más amplia y consistente por productos orgánicos, que el país aún no está en condiciones de satisfacer. Esto plantea una interesante oportunidad económica y comercial que algunos productores ya están atendiendo, aunque en forma muy parcial.

El Problema de los Plaguicidas

Todos los plaguicidas son hidrosolubles, se disuelven en agua, para ser pulverizados en los cultivos y se adicionan tensioactivos o coadyuvantes para aumentar el grado de mojado y con ello asegurar un mayor contacto con la superficie de hojas, tallos y frutos, con el objeto de llegar a penetrar en el vegetal y ser efectivos a las dosis recomendadas. De lo contrario, el mojado no se produce y cae la mayoría del agroquímico al suelo, sin hacer efecto sobre la plaga.

Generalmente todo plaguicida en su marbete consta del conocido periodo de carencia que es el tiempo que debe transcurrir entre la última pulverización y el momento de la cosecha de frutos, de modo que la cantidad de plaguicida disminuya por debajo de la DL50 permitida en la alimentación humana, lo cual no quiere decir que los frutos estén exentos del plaguicida, en absoluto. Si bien la toxicidad se mide con la DL50 se refiere a la muerte inmediata de organismos vivos a cierta dosis letal, pero no se refiere a la toxicidad crónica, a largo plazo -años- de plaguicidas consumidos por debajo de la DL50 y que termina produciendo graves trastornos neurológicos, neuromusculares, disfunciones hepáticas, renales, gástricas, Parkinson, Alzheimer, diversos tipos de cáncer por destrucción celular, ceguera, etc.

Aunque sean respetados los periodos de carencia en cultivos y los vegetales metabolicen parte de estos plaguicidas, llegan igual a la planta de conservas como rastros que, una vez disueltos por lavado durante el procesado, se producen verdaderos cócteles químicos en los efluentes y nadie puede y está en condiciones de asegurar qué efectos producen en la salud, si ya individualmente son letales.

Al estar estos plaguicidas adheridos fuertemente a la cáscara de los frutos deben ser removidos mediante el lavado triple en la agroindustria conservera, pero todos estos plaguicidas se trasladan disueltos en los efluentes amenazando la salud de toda la población en su entorno si son vertidos directamente a cursos públicos de agua (arroyos, lagunas, canales de riego) a lo que se agregan sustancia coloidales y microrganismos que por fermentación, producen la disminución biológica del oxígeno (DBO), imposibilitando toda vida acuática, donde se vierten sus deshechos tóxicos, con graves consecuencia a las plantaciones irrigadas, incorporando además nuevos patógenos (bacterias, virus, hongos).

Por tales razones, urge extremar medidas para el tratamiento adecuado y correcto de las aguas contaminadas de AgroAndina antes de ser incorporadas a la vía pública, pero dadas las dimensiones de la Planta de Tratamiento, se exigen al menos 5 a 10 has, dependiendo del volumen de frutas a procesar por año, para convertir en inocuo su efluente. AgroAndina actualmente no cuenta físicamente, de esta mínima superficie para el correcto tratamiento.

Hasta tanto sea implementada la Planta de Tratamiento, no debe habilitarse AgroAndina SAPEM para el procesado de frutas y hortalizas durante el período 2012-2013 teniendo en cuenta la grave amenaza a la salud y al medio ambiente si sus directivos piensan solamente en vertir sus efluentes directamente a los canales de irrigación.

FUENTES:

Link:
Diagnóstico sobre la aplicación de plaguicidas en el cultivo del tomate

Link:
Residuos de plaguicidas organofosforados en muestras de tomate

Link:
Los plaguicidas son un problema productivo y sanitario

Wikipedia:
Dosis mortal 50%

Link:
Características y Fundamentos de la Producción Orgánica

Link:
Glosario

Documento PDF:
Región Metropolitana. Guía para el control y prevención de la contaminación industrial industria procesadora de frutas y hortalizas

Documento PDF:
Roy E. Carawan. Fruit and vegetable water and wastewater management (1979)

Documento PDF:
Dirección Nacional de Alimentos Argentinos. Guía de buenas prácticas para la elaboración de conservas vegetales y de frutas.

Libro:
Mariano Seoánez Calvo. Manual de Tratamiento, reciclado, aprovechamiento y gestión de las aguas residuales de las industrias agroalimentarias. (ISBN: 9788484761044)

La Rioja:
Ley 5/2000 25 de octubre de 2000, de saneamiento y depuración de aguas residuales de La Rioja

Argentina:
Régimen de Gestión Ambiental de las Aguas. Ley de presupuestos mínimos.

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