jueves, 8 de diciembre de 2011

Inamculada Concepción de María

La imagen de Nuestra Señora de Malvinas, en este día especial, dedicado a María...



La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción.

La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María tiene un llamado para nosotros:
1-Nos llama a la purificación. Ser puros para que Jesús resida en nosotros.
2-Nos llama a la consagración al Corazón Inmaculado de María, lugar seguro para alcanzar conocimiento perfecto de Cristo y camino seguro para ser llenos del Espíritu Santo.

"Con la Inmaculada Concepción de María comenzó la gran obra de la Redención, que tuvo lugar con la sangre preciosa de Cristo. En Él toda persona está llamada a realizarse en plenitud hasta la perfección de la santidad" Juan Pablo II, 5-XII-2003.

Oración a la Inmaculada Virgen María

Santísima Virgen, yo creo y confieso vuestra Santa e
Inmaculada Concepción pura y sin mancha.
¡Oh Purísima Virgen!,
por vuestra pureza virginal,
vuestra Inmaculada Concepción y
vuestra gloriosa cualidad de Madre de Dios,
alcanzadme de vuestro amado Hijo la humildad,
la caridad, una gran pureza de corazón,
de cuerpo y de espíritu,
una santa perseverancia en el bien,
el don de oración,
una buena vida y una santa muerte.
Amén"




Oración a Nuestra Señora de Malvinas


Oh dulce Virgen María!, Madre de Dios y nuestra, Reina de la Argentina, Tú que viste nacer nuestra Patria a la sombra de la Cruz y bajo tu cetro real, y que para custodiar su cuerpo y su alma suscitaste tantos héroes, escucha benigna nuestras súplicas por esta porción de la Patria tan dolida y tan amada: nuestras islas Malvinas.

Te pedimos por los caídos, que en la turba o en el fondo del mar siguen de guardia permanente, esperando el relevo de un puesto que nos pertenece, y que son para cada argentino un ejemplo, un estímulo y un reto.

Por los que volvieron, dejando atrás días de gloria. Que su sola presencia entre nosotros sea un reproche a nuestra comodidad. Que tanto unos como otros, que supieron desposarse con el honor, nos recuerden siempre que tenemos para con ellos un compromiso y un deber, y que aún sigue una deuda pendiente: la victoria final. Que su sangre derramada generosamente no sea estéril, sino que sirva para redimir el alma de la Patria de tantos pecados.

Por todos los argentinos, para que jamás nos avergoncemos de aquellas cosas grandes que nos identifican y nos unen como Nación. Que teniendo por delante el ejemplo de los héroes y aquella gesta que ellos comenzaron un glorioso 2 de abril, no perdamos nunca la esperanza. Hasta que tu manto amoroso, nuestra bandera, vuelva a flamear en Malvinas y la Cruz de Cristo quede clavada en sus entrañas. Amén.

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