miércoles, 5 de marzo de 2014

Lo chorros no perdonan ni al Sacerdote Andres Mancera, gran visitador de Chepes





CIUDADELA | INSEGURIDAD
Los ladrones no perdonaron ni al sacerdote
Un grupo de hombres intentó ingresar tres veces a la casa del religioso Andrés Mancera y envenenó a sus perros para robarle. En Lavalle al 2.300, a la vuelta de la Parroquia Pío X, entraron al consultorio de una odontóloga, destrozaron todo y se llevaron una computadora.



CASA PARROQUIAL. Los ladrones rompieron las cadenas de dos portones e intentaron meterse a la vivienda.


Además de vivir en la Ciudadela, los vecinos tienen algo en común: casi todos han sufrido o presenciado un asalto. La inseguridad es tal que no se salvó ni la Parroquia del barrio. Los delincuentes envenenaron a las tres mascotas del sacerdote para entrar a la casa cural ubicada en el pasaje Boulogne Sur Mer 2.329.

El padre Andrés Mancera tiene 60 años y se ayuda con un bastón para caminar. Aún con esa dificultad, el religioso ahuyentó tres veces a los ladrones la semana pasada. “El domingo a la madrugada estaba durmiendo y los tres perros que tenía adelante (dos caniches y una labradora) comenzaron a ladrar. Me fijé por la ventana de arriba y vi a dos tipos que se escapaban por el portón”, contó el sacerdote.

“Ahí quedó todo. Al otro día me levanto y me doy con los tres perros muertos; los habían envenenado”, lamentó.

“Estos los mataron a propósito para volver después”, pensó en ese momento el padre Mancera. Y no se equivocaba. “El miércoles a la madrugada, como a las 3, entraron tres tipos. Rompieron la cadena del portón y empezaron a violentar la puerta. Yo les grité y se fueron”, siguió contando el cura.

“Como a las 4.30 volvieron, pero ya eran seis. Se metieron y ya empujaban la puerta de adentro para meterse en la casa. Estaban encapuchados y gritaban ‘somos de la Policía’. Yo accioné la alarma y llamé al 911. Menos mal que la Policía vino a su tiempo, pero ellos consiguieron escapar”, agregó el sacerdote.

“Gracias a Dios que no han entrado. Esa noche los policías me dijeron que venían de hacer un procedimiento acá cerca porque también se habían querido meter en la casa de una familia”, comentó.

El padre Mancera remarcó que el asedio de los delincuentes no es para nada novedoso. El año pasado se encontró con la casa revuelta una noche que regresaba de cenar con otro sacerdote. “Habían violentado todas las puertas y una caja fuerte. Me robaron dinero, una computadora y otras cosas”, recordó.

A la siesta

A la vuelta de la Parroquia Pío X, sobre Lavalle al 2.300, están la vivienda y el consultorio de la odontóloga Analía Velarde. Los ladrones entraron a su casa el martes a las 14.

“Es la cuarta vez que me roban”, se quejó la mujer de 51 años y señaló una pequeña ventana por donde ingresaron los delincuentes para robarle sus pertenencias.

Analía explicó que los ladrones arrancaron la ventana y, tras atravesarla, destrozaron el vidrio de una mesa que estaba debajo. Después barretearon la puerta del consultorio y se llevaron una computadora y un fajo de 500 recetarios. “Eso es muy peligroso porque pueden pedir en las farmacias, con mis datos, alguna sustancia que yo no puedo recetar. Cuando le expliqué eso al policía que vino, me respondió que cambie el sello. Ahí me broté”, relató indignada.

La odontóloga aseguró que llegaron a asaltarla a punta de pistola una mañana de enero del año pasado mientras estaba atendiendo a un paciente.

“Le quitaron el IPad y la billetera a un chico que estaba en la sala de espera. Después entraron al consultorio y se llevaron el celular de la señora a la que estaba atendiendo”, recordó la mujer.

Otro vez que le habían robado, antes de estas últimas, no había nadie en el lugar. En ese momento se llevaron un equipo de música y casi $ 3.000 en efectivo, añadió la odontolóloga.

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