viernes, 19 de junio de 2015

CHEPES:El último lustrabotas


Antonio “Cata” Aguirre lleva 65 años sacando brillo a los zapatos. Desde el diario digital El Cronista le rendimos un homenaje al último lustrabotas, considerando que contribuye al acervo cultural de nuestra ciudad de Chepes con este oficio en extinción.


Aún con sus 73 años de edad continúa ejercitando este oficio devastado por la moda. Todas las mañanas camina con su clásico banquillo, el cajón de lustrar su cepillo, franela, pomadas y tinturas y se dirige hasta la estación de servicio del Automóvil Club Argentino para esperar algún cliente, siempre dispuesto a sacarle brillo al calzado.



Antonio, el gran hincha de Boca, quien nació el 7 de septiembre de 1942 cuenta que comenzó a lustrar zapatos hace unos 63 años, cuando tenía 8 años y todo "por la necesidad de salir a trabajar para llevar el pan a la casa".



Así fue aprendiendo el oficio, que en aquellos tiempos, según cuenta, "era mucho más común, porque todo el mundo usaba zapatos, había más lustradores y se ganaba más dinero, ahora quedé solo con este trabajo". Actualmente cobra $ 20 pesos para lustrar los zapatos. Por día, cuando le va bien obtiene unos 200 pesos.



Ahora, en cambio, reconoce que se trabaja cada vez menos aunque destaca tener una clientela que le permite seguir viviendo de su trabajo, inclusive hay gente que va a mi casa ”, comentó.



El hombre es prolijo y ordenado a la hora de trabajar sobre el cuero y explica su rutina: “Primero le paso un cepillo que saca el hollín de los zapatos, todo lo que trae pegado de la calle, luego tengo pomadas y tinturas para cada tipo de cuero y colores y así quedan como nuevos”.



Los factores más importantes para lustrar un zapato son: la crema, el trapo, el agua, y el movieminto horizontal, vertical o circular que hace el lustrador. La mescla de estos factores garantiza el exito del trabajo, casi sin importar en que condiciones esté el zapato.



“Últimamente a este trabajo lo hago porque no quiero quedarme solo en casa, me hace bien salir y me divierto con la gente en la calle. Yo cobro una pensión y con eso puedo vivir, sin necesidad de salir a lustrar, pero a esto no lo puedo dejar porque me hace bien para mi salud”. Contó a este medio.

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