domingo, 28 de septiembre de 2014

Famatina le dice no a la megaminería









Más de 400 vecinos mantienen un piquete para impedir que los mineros suban al cerro. Sostienen que la actividad contaminará el medio ambiente y generará falta de agua. Enviada especial.


De guardia. Entre mates y videodebates, los vecinos mantienen el corte de noche en Alto Carrizal (Ariel Carreras/La Voz).


Enviada especial a Famatina. A 230 kilómetros de la ciudad capital de La Rioja, un pueblo de 3.800 habitantes se encuentra dividido ante la disyuntiva sobre apoyar o no la explotación minera a cielo abierto en el cerro Famatina. Más de 400 vecinos que mantienen un corte en el paso Alto Carrizal, le dicen “no a la megaminería” y señalan al Gobierno provincial como el principal responsable de la futura contaminación y falta de agua que pueda producirse de explotar el cerro.

Paradójicamente, el gobernador Luis Beder Herrera, que impulsa que la empresa canadiense Osisko Mining Corporation explote el cerro para extraer minerales, es también oriundo de Famatina.

En las pasadas elecciones obtuvo casi el 70 por ciento de los votos en la región, pero los vecinos aseguran que fueron “engañados” por el gobernador al haber apoyado durante la campaña la lucha de los ambientalistas y posicionarse contra la actividad minera en la Provincia. Luego en el poder, cambió su posición al respecto. Beder Herrera sostuvo que el problema era el porcentaje de regalías que dejaba la actividad para el Estado y está convencido de que no generará contaminación ambiental.

“Aquí se extraen todos los minerales: oro, cobre, plata y tierras raras que es lo que expresan las mineras en sus informes de impacto ambiental. Lo triste de todo esto, es que la extracción de oro necesita cianuro para su lixiviación, que es el proceso de extracción. Entonces son toneladas de cianuro y millones de litros de agua, dinamitan nuestro cerro y estando a 20 kilómetros del proyecto vamos a sufrir las consecuencias: contaminación, sequía y todas las enfermedades por tener metales pesados suspendidos en el aire por las explotaciones”, explicó Carolina Suffich, una de las asambleístas.

“Distintos estudios muestran daños sobre la biodiversidad de arroyos y calidad del agua. La remoción de vegetación, pérdida de capas de suelo y compactación impacta sobre la capacidad de infiltración y la creciente frecuencia y magnitud de aluviones. En la zona de valles, el agua es tóxica y dañina para la biodiversidad, con arroyos impactados por la alta concentración de sulfatos, aún transcurrido un tiempo largo desde la conclusión de la explotación minera”, asegura en un artículo Ricardo Ojeda del Grupo de Investigación de la Biodiversidad de Iadiza, Conicet.

El cerro no se toca. El primer corte camino al Cerro General Belgrano (el pico más elevado de la sierra de Famatina) comenzó en 2006. En aquel entonces el objetivo era echar a la minera Barrick Gold Corporation, que se encontraba instalada en la sierra realizando la primera etapa de exploración del Proyecto Famatina.

El 14 de marzo de 2007, tras la destitución del ex gobernador Ángel Maza, los mineros de la empresa internacional Barrick Gold debieron bajar ante la presión ejercida por la asamblea. “Fue una pueblada heroica porque corrimos a la megaminera más grande del mundo. Tuvieron que bajar e irse del cerro porque no tienen licencia social, algo que necesita la empresa para poder transitar y convivir con la gente de la comunidad”, recordó Carolina Suffich.

El 31 de agosto de 2011, el gobernador Beder Herrera firmó un convenio con la empresa canadiense Osisko Mining Corporation para que la misma comience con la etapa de exploración minera del cerro Famatina. Los pobladores aseguran que se acerca la fecha límite para que los mineros suban a la montaña para comenzar los trabajos, la fecha estipulada es el 16 de enero. Caso contrario “la empresa perderá 10 millones de dólares invertidos en el proyecto Famatina y el Gobierno provincial se quedará a su vez sin 500 mil dólares que la empresa daría como anticipo por el contrato”, explicó el intendente Ismael Bordagaray, quien acompaña el reclamo de los famatineños.

Esta supuesta fecha límite genera una tensión permanente entre los pobladores y los mantiene alerta ante cualquier cambio de guardia o del paso de Gendarmería por la zona. Ayer los asambleístas denunciaron que les dieron licencia a los policías que estaban de guardia en el corte y que se presentó una treintena de efectivos de la fuerza especial BAO (Brigada de Acción Operativa). El gobernador aseguró a este diario que no reprimirá ni desalojará por la fuerza el corte de los asambleístas.

Desempleo y minería. Uno de los fundamentos centrales sobre el que discuten los vecinos si se encuentran o no a favor de la actividad minera en Famatina es acerca de la generación de empleo en el pueblo.

El gobernador Beder Herrera sostuvo que durante “la primera etapa de exploración serán unos 200 puestos de trabajo, pero si llega la etapa de explotación yo le aseguro que serán miles de puestos de trabajo para toda la provincia”.

Juan Carlos Riveros, productor local de nueces, admitió la existencia de un alto porcentaje de desocupados en la región pero agregó que se debe a la falta de políticas de apoyo a la producción local “a través de pequeñas fábricas de dulces, de la comercialización de frutas o a través del apoyo al turismo local”.

Por su parte, el intendente de Famatina, Ismael Bordagaray, explicó que la minería ofrecerá sólo 30 puestos de trabajo para famatineños en una primera etapa y luego podrían sumarse 80 vacantes más.

A comparación de la fábrica de botines Confelar S.A. que mantiene 100 puestos de trabajo o de la granja avícola que sostiene 168 familias, los asambleístas no creen que esta actividad sea beneficiosa para el pueblo.

“En Santa Cruz, la megaminería creó dos mil puestos de trabajo, de los cuales, les aseguro sólo 200 son santacruceños, los demás es gente traída por la multinacional. Doscientos puestos de trabajo para una provincia que cuenta con 250 mil habitantes”, sostuvo uno de los pobladores que acompaña el corte con megáfono en mano el pasado jueves al mediodía.

Una recorrida por los sitios Web de las megamineras que operan en Argentina puede dar un pantallazo sobre la cantidad de empleos creados.

Barrick Gold Corporation, asegura que “durante la construcción (del proyecto Pascua Lama, que incluye a dos países: Argentina y Chile), que durará tres años, habrá un pico de 5.500 empleados; mientras que en la operación se generarán cerca de 1.660 puestos de trabajo”. La misma empresa cuenta con 1.500 empleados, entre personal propio y contratista, para la operación de la mina en Veladero, San Juan.

La mina La Alumbrera en Catamarca, según la empresa en su sitio web, mantiene 1.800 puestos de trabajo. Sobre estas cifras ninguna de las mineras consultadas detallan cuántos trabajadores son argentinos y cuántos del extranjero.

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