La intendenta de Chepes, Laura Carrizo, atraviesa un escenario político donde las críticas comienzan a ganar volumen en la calle y en los barrios.
En Chepes ya no alcanza con que el municipio funcione. La calle empieza a marcar otra agenda, una donde los reclamos diarios pesan más que cualquier anuncio oficial.
Y lo que hoy se escucha entre vecinos no es bronca explosiva, sino algo quizás más complejo para la política: una sensación persistente de estancamiento alrededor de la gestión de la intendenta.
La gestión de la Laura Carrizo logró sostener el funcionamiento del municipio, pero enfrenta una crítica creciente: la falta de señales claras de transformación.
La energía sigue siendo uno de los puntos más sensibles. Cortes, baja tensión y facturas que golpean el bolsillo terminan cayendo sobre la gestión local, aunque muchas decisiones excedan al municipio. Pero la gente no distingue niveles del Estado cuando el calor aprieta o los comercios no pueden trabajar.
A eso se suman calles con poco mantenimiento, espacios públicos que los vecinos sienten abandonados y una falta de obras visibles que generen identidad propia.
En barrios y sectores comerciales también crece otra crítica: la distancia política. Muchos describen una gestión ordenada en lo administrativo, pero con escasa presencia territorial y pocas decisiones que marquen liderazgo fuerte.
La energía sigue siendo uno de los puntos más sensibles. Cortes, baja tensión y facturas que golpean el bolsillo terminan cayendo sobre la gestión local, aunque muchas decisiones excedan al municipio. Pero la gente no distingue niveles del Estado cuando el calor aprieta o los comercios no pueden trabajar.
A eso se suman calles con poco mantenimiento, espacios públicos que los vecinos sienten abandonados y una falta de obras visibles que generen identidad propia.
La terminal de ómnibus inconclusa aparece una y otra vez como símbolo de lo que el pueblo esperaba y todavía no llega, eterno reclamo.
En barrios y sectores comerciales también crece otra crítica: la distancia política. Muchos describen una gestión ordenada en lo administrativo, pero con escasa presencia territorial y pocas decisiones que marquen liderazgo fuerte.
La economía local, golpeada por la falta de movimiento, termina profundizando ese malestar.

Vialidad Nacional trabaja en las obras de la Ruta Nacional 141.
Los trabajos de Vialidad Nacional son intensos para optimizar el trazado.










































