jueves, 13 de octubre de 2016

Chepes: El hospital de Chepes está atado con alambre





La imagen muestra a un chofer del hospital de Chepes atando con alambre el paragolpes de una ambulancia, entregada en las últimas horas por parte de Salud Publica de la provincia.


El vehículo no cuenta con tubo de oxigeno, ni tampoco aspirador, nebulizador, ni desfibrilador, elementos tan indispensables a la hora de salvar la vida de algún paciente derivado.



Mientras a Chilecito entregan ambulancias cero kilómetros, de alta complejidad, con toda la aparatologia de última generación, para Chepes enviaron en calidad de préstamo una ambulancia Mercedes Benz desmantelada, la cual solo cuenta con una camilla, y para colmo el paragolpes a punto de caerse., según pudo constatar el diario digital El Cronista.



Ante esta situación, unos de los choferes del hospital Luis Pasteur debió atar el paragolpes con alambre para salir del apuro, debido a un llamado de urgencia desde la localidad de El Totoral para que trasladen a un paciente a este nosocomio.



Esta es la triste realidad del hospital de Chepes y de la situación que atraviesan los ciudadanos del departamento Rosario Vera Peñaloza, en un hospital donde abundan las necesidades de todo tipo, tales como ambulancias, insumos, profesionales-especialistas, etc.



A la luz de los acontecimientos, desde el Ministerio de Salud de la provincia de La Rioja, como una “burla” al pueblo enviaron una ambulancia en las condiciones antes mencionada.



Si el pueblo de Chepes cambiará de actitud y reclame por una salud digna y que nos animemos a mirar mejor, puede que veamos alguna otra cosa.


Los gobernantes de turno han demostrado de sobra lo poco que les importamos. Para ellos sólo contamos en el triste doble rol de silenciosos habitantes y dóciles votantes. Después, lo de siempre: seguir encomendándonos al cielo cada mañana. A seguir confiando en las virtudes del alambre y en el milagro de Dios, para que no nos pase lo peor.



La otra realidad

Los ciudadanos de Chepes poco hablamos de la salud y nos habituamos -y hasta nos enorgullecemos- de nuestra capacidad para sobrevivir como sea: sin salud, sin luz, sin agua, etc. Esto también contribuye para que los políticos sigan tratándonos de la manera que los hacen. Si el pueblo no pide nada, recibe nada y así la decadencia avanza.

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